La familia perfecta 

Si es que existe una familia perfecta, nosotros éramos esa familia.

Realmente lo creía hace diez años.

Mi papá con su buen trabajo de toda la vida.

Mi mamá pendiente de nosotros como siempre.

Mis hermanas estudiando y con sus actividades de niñas de Mexicali.

Y yo estudiando Ciencias de la Comunicación y jugando futbol americano en Monterrey.

Éramos muy unidos y teníamos una gran relación. Uno para todos y todos para uno.

Así éramos nosotros.

Estaba tan orgulloso de lo que teníamos, que un día como hoy, escribí una carta para mis papás que se llamaba:

La familia perfecta.

Ahí les decía lo orgulloso que estaba de nosotros y lo agradecido que estaba con ellos.

Lo motivado que estaba de hacer cosas grandes y la fuerza que ellos me daban para representarlos.

Luego no sé exactamente qué pasó y qué faltó, que todo se terminó.

Hoy mis papás deberían cumplir 30 años de casados.

Yo sé lo enamorados que se casaron y los problemas, que como toda pareja, fueron superando.

Estoy seguro que hoy mis papás deberían estar disfrutando juntos.

Pero esto es así.

Las cosas no siempre son como queremos que sean. Son como tienen que ser.

Aun recuerdo cuando estaba escribiéndoles aquella carta.

En mi cuarto en Mexicali, llorando de alegría por todo lo que teníamos.

Pero todo pasa como tiene que pasar.

Y aunque estoy seguro que éramos la familia perfecta, también estoy seguro que hoy no estaría sentado en un departamento en la Ciudad de México, viviendo esta vida, si ustedes no se hubieran divorciado.

Nada ha sido tan difícil como su divorcio.

Nunca voy a olvidar lo que sentí ese día.

Siempre me va a pesar que no la hayamos hecho los cinco juntos.

Pero a la vez, nada me ha comprometido tanto conmigo como su separación.

Todo sigue siendo por ustedes y para ustedes.

Aunque las cosas ya no sean exactamente como eran antes.

Aunque deberíamos estar mucho más cerca.

Las conferencias no tendrían el mismo impacto.

Yo no tendría tanta confianza en mí.

Pero sobre todo, yo no tendría tanta fe en Dios y en la vida.

Él me dio las fuerzas para seguir en Monterrey y luego para venirme a México.

Mi fe me ha hecho seguir y me seguirá llevando por el camino correcto.

Y como siempre, todo seguirá siendo por y para ustedes.

Un orgullo para ustedes y un ejemplo para mis hermanas.

Papás, que se sientan muy orgullosos de mí y que hayan valido la pena tantos sacrificios y tantos días lejos de ustedes y de Mexicali.

Hermanas, espero que puedan seguir encontrando en mí la motivación para seguir con su vida.

Sigan su corazón, hagan lo que sientan que está bien y ahí voy a seguir junto a ustedes.

Primero nosotros y luego todos los demás.

Porque aunque nada ha sido tan difícil como aquel diciembre de 2007, nada de esto estaría pasando de no haber sido por las fuerzas que saqué de aquellos momentos.

No guardo nada malo en mí.

Sólo quería que los cuatro supieran que estaba pensando en ustedes y que desde acá celebro otro 25 de octubre.

Y de una u otra manera, yo sé lo que somos, yo sé lo que tenemos y yo sé que nosotros fuimos la familia perfecta.

Así fue y así seguirá siendo.

Hasta mañana,

SADW.

8 Comments

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  1. No hay familias perfectas pero creo que entre mejor se lleven y mejor sepan enfrentar los problemas se demuestra más unión y cariño, cosa que sucede en tu familia, mientras ellos te sigan apoyando no tienes de qué preocuparte, sin duda la familia es lo más importante que tenemos, muy bonito texto, saludos y abrazo.

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  2. Arturo Camarillo 25 octubre, 2016 — 8:43 pm

    Muy grande. La familia sin duda es nuestro apoyo cuando pensamos que no hay más, y cuando reconoces el valor que ha tenido desde que estabas en Mexicali y vuelves la mirada después de lo que ha sucedido, sigues agrandando el valor de tu familia Sergio! Es de admirar lo que escribes y me alegra leerlo, encontrando pensamientos positivos de eventos muy difíciles, que sigas pensando en ellos, y que cada éxito logrado sea por y para ellos, que no tengas sentimiento negativo alguno. Pero tienes mucha razón, todo pasa como tiene que pasar. Un fuerte abrazo.

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  3. Vaya Sergio, gracias por compartirnos tus cosas. Me encantó leerte hoy, como siempre, pero a veces tocás nuestros corazones de manera única. Por escritos como este, tomo un tiempo para pasar por aquí. Gracias por mostrar tu lado humano, y concuerdo con vos, situaciones como esas nos acercan más a Dios. Y lo importante, es que no has perdido tu esencia como persona. Dios te bendiga a vos y a tu familia. Un abrazo! 😉

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  4. Gracias. Soy la mamá que está pasando por esto y mi mas grande miedo son mis hijos y el impacto. Estamos bien, Seguimos siendo la familia perfecta tambien, solo que los papás no estaremos juntos. Gracias de verdad por este blog. 🙂

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  5. De verdad que tocas corazones con este post…
    Por todas aquellas familias “perfectas imperfectas”
    Por mi mamá que ha hecho de este hogar una maravilla
    Tus papás estan orgullosos no cabe duda…
    #SoyFan #BienJugado

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  6. Qué bonito!! Me identifico tanto tanto con este post!! Bendiciones para tu familia, todo cuanto nos ocurre forma parte del plan perfecto de Dios

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  7. Que belleza, de post, y siempre he pensado que en mi caso, mi madre y yo, somo la dupla familiar más perfecta!! abrazo.

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  8. Hola! Colega
    Toda familia es perfecta. Mi hija y yo somos una súper familia , maravillosa , perfecta! . 😉

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