Año nuevo

El año nuevo más difícil de todos…

Como cada Navidad, tenía y quería estar en mi casa en Mexicali.

Pero iba empezando a trabajar.

Apenas llevaba 8 meses en Multimedios.

Acababa de debutar en abril y era diciembre.

Cruz Azul estaba jugando la final de liga contra Rayados.

2009.

Nadie hablaba de vacaciones.

Ya había decoraciones navideñas en el canal pero nada de días de descanso.

Posada, intercambio, frío en Monterrey.

Ya había terminado mis exámenes y trabajos finales del Tec.

Mis amigos ya se habían ido a sus casas.

Mi familia me preguntaba por mis vacaciones, pero en el canal nadie me decía nada.

Fui a la oficina de mi jefe.

Había sido muy bueno conmigo pero no me gustaba molestarlo.

Menos, ir a tocarle la puerta.

Pero fui.

Tenía demasiadas ganas de ir a mi casa.

Había empezado a trabajar el 4 de abril y no había descansado ni un día.

Tenía una adrenalina especial.

Estaba cumpliendo mi sueño.

Estaba viviendo lo que siempre había imaginado.

Hablaba de deportes en televisión local y nacional todos los días.

No estaba cansado. No necesitaba las vacaciones. Sólo quería estar con mi familia en mi casa.

No iba a Mexicali desde abril.

Nunca había pasado una Navidad fuera de casa.

Y no quería que fuera la primera.

Entonces fui a la oficina de mi jefe.

Toqué, pasé y le dije que quería ir a pasar Navidad con mi familia.

Se rió.

Se siguió riendo.

Pensé que estaba jugando hasta que me dijo:

¿Crees en la Navidad? Crees en Santa Claus, o qué?

Así era él.

De cierta manera no me sorprendió lo que me dijo.

Me había dado muchas oportunidades, creía mucho en mí, pero tenía esas formas.

Platicamos y no me acuerdo cómo, pero lo convencí.

Sólo recuerdo haber hablado mucho de mi familia.

Me dio permiso de irme del 23 de diciembre al 2 de enero.

Se lo súper agradecí.

Lo valoré muchísimo.

Le di las gracias con todo.

Cruz Azul perdió la final contra Rayados, pasaron unos días y me fui a Mexicali.

Mi familia estaba feliz.

Yo, más.

Estaban súper orgullosos de mi trabajo. De mis primeros programas. Mis primeros meses al aire.

Estaba, literalmente, viviendo el mejor momento. Saboreando lo que estaba logrando. Y disfrutándolo en mi casa con ellos.

Noche Buena, cena, misa, Navidad, recalentado, todo.

Lo máximo con todos mis primos y tíos incluídos.

Al día, nos fuimos a San Diego de compras.

Me acuerdo perfeeeecto en qué tienda estaba.

Iba con mi mamá y con mi Tía Lourdes.

Y me entra una llamada.

Era 26 de diciembre. Y era mi jefe.

Sentí raro.

No era normal que me marcara.

Feliz Navidad, le dije.

Me contestó, igualmente. Y luego me dijo:

“He estado pensando mucho en tus vacaciones, algunos de tus compañeros me reclamaron.

Que por qué te dí tantos días de descanso si no llevas ni un año en el canal.

Pensándolo bien, tienen razón.

Tienes hasta el 28 de diciembre para regresarte.

Y márcame cuando estés de regreso en tu departamento.”

No lo podía creer.

Me dio muchísimo coraje.

Coraje con él. Coraje con mis compañeros. Coraje conmigo.

Mi mamá vio la llamada.

Colgué y me preguntó qué había pasado.

Le dije que no pensaba regresarme a Monterrey.

Me dijo márcale otra vez.

Le marqué.

Me contestó de vacaciones con su familia.

Contundente, me dijo:

“O regresas el 28 o te corro.”

Se acabó la llamada.

(CONTINUARÁ)

SADW.

One Comment

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  1. Carlos castillo 3 enero, 2019 — 6:56 am

    Entonces no eran tus amigos eran simplemente compañeros de trabajo

    Le gusta a 1 persona

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